Crupet

LE 14

Rue Basse 14 - B-5332 CRUPET

El pueblo

 

Crupet es un pueblo de más o menos 500 habitantes que no deja a nadie indiferente por distintas razones :

  • el patrimonio arquitectónico : un núcleo de viviendas preservadas (siglo XVIII y siglo XIX) integrando una iglesia y un castillo del siglo XII, un presbítero del siglo XVII y vestigios de los molinos de grano, aceite y papel, …
  • la cueva de Saint-Antoine, construida por los parroquianos e inaugurada en 1903 ;
  • la naturaleza y sus paisajes : las posibilidades de hacer senderismo por los bosques, por las praderas, o bordeando los arroyos son innumerables ;
  • su historia peculiar : hasta la fecha de 1796, Crupet era un enclave del Principado de Lieja en el Condado de Namur ;
  • la alegría : los numerosos restaurantes y las frecuentes animaciones son particularmente valorados por los turistas.

 

Por estas razones, Crupet se enorgullece de formar parte de « Los pueblos más hermosos de Valonia» desde una veintena de años.

Crupet presenta todas las características de un pueblo del Condroz, donde los valles y las crestas se suceden, igual que una chapa ondulada. Las antiguas habitaciones de piedra natural hacen juego con el paisaje : arenisca ocre (extraída de las crestas) y caliza gris (extraída de los valles).

Las casas más típicas datan de los siglos XVIII y XIX. Muchas de ellas cuentan con piedras milésimas ; volver a encontrarlas constituye un interesante y placentero paseo. El propietario de la casa les suministrará todos los datos que necesiten al respecto.

 

El torreón

 

El torreón de Crupet, clasificado como monumento y sitio histórico desde 1973, queda inscrito en la lista del patrimonio destacado de Valonia.

¡ Se lo merece ! Es difícil no enamorarse de los encantos de este pequeño castillo, rodeado por fosos y conectado con la tierra firme por un puente de piedras, sustituyendo éste al antiguo puente levadizo. La entrada está precedida de los edificios de una finca que fue explotada hasta mediados del siglo XX. Esta finca está bien visible desde el jardín de la casa.

La historia de este edificio puede resumirse en tres grandes etapas :

  • construcción de la torre con morrillos en el siglo XII por la familia de Crupet, caracterizada por aberturas de estilo románico ;
  • al final del siglo XVI, la familia de Carondelet agrega una planta de entramado de madera, construye una escalera en la torre y taladra ventanas al estilo renacentista; igualmente edifica la finca, que en aquel entonces estaba rodeada por murallas y pequeños fosos ;
  • en 1925, después de dos siglos de abandono, el arquitecto Adrien Blomme compra este bien y lo arregla según las comodidades de la época ; cierra ciertas aberturas y taladra otras.

Desde hace poco tiempo, el castillo ha sido comprado y hoy en día se está llevando a cabo un trabajo de renovación, de acuerdo con los servicios del Patrimonio, para que vuelva a cobrar su estado del siglo XVII.

Tratándose de una propiedad privada, el torreón no se visita.

 

La iglesia

 

La iglesia Saint-Martin también está catalogada como monumento histórico. Igual que el torreón, la iglesia primitiva, románica, caracterizada por su torre maciza, data del siglo XII. Fue ampliada durante el siglo XVI (capilla gótica, nuevo campanario, coro alargado). Luego el interior fue transformado en el siglo XVIII (techo artesonado).

Las lápidas instaladas en la iglesia poseen un interés enorme. La más antigua se remonta al siglo XIV; la más hermosa, a la izquierda en el pórtico de entrada, es la de los señores de Crupet, Guillaume de Carondelet y Marguerite de Brandebourg, fallecidos a principios del siglo XVII.

La iglesia, colocada en un promontorio y rodeado de su viejo cementerio, no se puede disociar de su tilo secular. Bastante enfermo hace algunos años, ha podido beneficiar de un especial cuidado y ahora ha vuelto a recobrar vigor.

 

La cueva Saint-Antoine

 

A algunos pasos de la iglesia, la cueva dedicada a San Antonio de Padua asombra.

Su importancia y su decoración "kitsch" causan cierta perplejidad. Enteramente construida en piedra y hormigón por los parroquianos, bajo la dirección del cura Gérard, se inauguró en 1903 ; desde aquel entonces se convirtió en un lugar de peregrinaje frecuentado. El cura, promotor del proyecto, está representado rezando en la plaza mientras que su cuerpo descansa en la parte posterior del edificio. Exceptuando 3 estatuas de hierro colado (el Diablo, el méndigo y el cura), todas las estatuas son de cerámica. La estatua del diablo pesa más de 700 kg.

En el interior se hallan tres escenas representativas de la vida de San Antonio : el milagro de la mula, la predicación a los peces y la muerte del santo.

Pero el broche de oro se encuentra detrás de la cueva, que se alcanza por una pequeña escalera interior : ahí se puede contemplar a San Antonio empujando al Diablo … ¡ Y este último arrebatándole el protagonismo al santo !

La cueva está adosada al antiguo presbítero (siglo XVII), también catalogado como monumento histórico. Este edificio fue restaurado y hoy día alberga el Oficio de turismo de la ciudad de Assesse.

 

Los molinos

 

Crupet es un país de piedras, de bosques y… ¡ de agua ! Al final del jardín de la casa, dos arroyos (el Ry de Mière y el Ry de Vesse) se juntan para formar el Crupet, un río que desemboca en el Bocq, en Bauche, a unos 4 km río abajo. A la salida del pueblo, otro arroyo (el Ry de Gense) procedente de Durnal desemboca en el Crupet.

Esta multiplicidad de arroyos de fuerte pendiente dio lugar a numerosos molinos. La huella escrita más antigua de estos se remonta al siglo XII. Se sabe que hubo por lo menos cinco molinos o fábricas utilizando la fuerza hidráulica en el siglo XVI: dos molinos de harina, un stordoir (tipo de molino antiguo), una fragua y una fábrica de pólvora. Estas dos últimas fábricas desaparecieron en el siglo XVII. Hacia 1780, dos papelerías se establecieron a cien metros de distancia.

Hacia 1800, el pueblo contaba con ocho molinos de distintos tamaños : cuatro molinos de harina, una papelería, una platinerie, es decir una fragua especializada en el tratamiento de las chapas y hierros planos para la armería y los utensilios, un molino de cáñamo y un molino de aceite.

A lo largo del siglo XIX, todos estos molinos se convirtieron en molinos de harina. El último dejó de funcionar en 1945.

Los vestigios más interesantes son los del gran molino Purnode, cerca de la casa, transformado en molinería de vapor en el siglo XIX, la antigua papelería que ocupa actualmente el Hôtel des Ramiers, y el molino de aceite de la Rue du Comte.

 

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Si desean informaciones detalladas sobre el pueblo, su historia, su patrimonio, sus habitantes, … consulten el libro titulado "Crupet, un village et des hommes en Condroz namurois" (¡ 800 páginas !). Está disponible en LE 14 ; el dueño participó en la redacción de numerosos artículos.

Visiten igualmente el sitio de CRUP'ECHOS, una revista editada por un comité de habitantes. Allí encontrarán numerosas informaciones históricas y turísticas, antiguas fotografías así como una agenda de las actividades

 

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